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Correlación: por qué diversificar no siempre reduce el riesgo

Tener muchos activos en una cartera no basta. Lo que define cuánto riesgo eliminas es cómo se mueven esos activos entre sí, y esa relación cambia justo cuando más importa.

“No pongas todos los huevos en la misma canasta” es probablemente el consejo financiero más repetido. Es correcto, pero incompleto: si todas las canastas se caen al mismo tiempo, da lo mismo cuántas tengas. Lo que importa no es la cantidad de activos, sino la correlación entre ellos.

Qué mide la correlación

La correlación indica qué tan parecido es el movimiento de dos activos. Va de -1 a 1:

  • 1: se mueven siempre en la misma dirección y en la misma proporción.
  • 0: no hay relación lineal entre sus movimientos.
  • -1: cuando uno sube, el otro baja en la misma proporción.

Dos acciones del mismo sector suelen tener correlaciones altas, por ejemplo de 0,7 u 0,8, porque reaccionan a las mismas noticias. Un índice accionario y los bonos de gobierno, en cambio, históricamente han mostrado correlaciones bajas o incluso negativas en muchos períodos.

Cuánto riesgo elimina la diversificación

Supongamos una cartera repartida 50/50 entre dos activos, cada uno con una volatilidad anual del 20%. La volatilidad de la cartera completa depende solo de la correlación entre ellos:

Correlación Volatilidad de la cartera
1,0 20,0%
0,5 15,8%
0,0 14,1%
-0,5 12,2%
-1,0 0,0%

Con correlación 1, combinar ambos activos no reduce el riesgo en absoluto: en la práctica tienes un solo activo. A medida que la correlación baja, la cartera se vuelve más estable que cualquiera de sus partes, sin sacrificar retorno esperado si ambos activos rinden lo mismo.

El problema: la correlación cambia

La tabla anterior asume que la correlación es fija, y en los mercados reales no lo es. El patrón más documentado, y el más peligroso, es que las correlaciones tienden a subir durante las crisis. Cuando hay pánico, los inversionistas venden de todo a la vez, y activos que normalmente se movían de forma independiente empiezan a caer juntos.

Esto significa que una cartera que se veía bien diversificada en tiempos tranquilos puede perder esa protección justo en el momento en que más la necesitas.

Cómo usar la correlación con criterio

  1. Mírala en el tiempo, no como un número. Calcula la correlación en ventanas móviles, por ejemplo de 60 o 120 días, y observa cómo varía. Un promedio de diez años esconde los períodos en que se disparó.
  2. Estudia los peores momentos. Revisa cómo se comportaron tus activos en caídas fuertes del mercado. Esa es la correlación que define tu riesgo real.
  3. Cuenta apuestas, no activos. Diez acciones tecnológicas son, en buena medida, una sola apuesta. Pregúntate cuántas fuentes de riesgo realmente distintas tiene tu cartera.
  4. No confundas correlación con causa. Que dos activos se hayan movido juntos no implica que lo seguirán haciendo. Busca una razón económica detrás de la relación antes de confiar en ella.

En resumen

Diversificar funciona, pero no por la cantidad de posiciones, sino por la independencia entre ellas. Medir la correlación, vigilar cómo cambia y preparar la cartera para los momentos en que todo se mueve junto es lo que separa una diversificación real de una que solo lo parece.

Este artículo tiene fines educativos y no constituye una recomendación de inversión. Operar en los mercados financieros implica riesgo de pérdida de capital.

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